(Continuación) Al día siguiente, me fui en un viaje a un templo de Cao Dai y los túneles de Cu Chi. Nunca, durante todo este viaje, me he sentido como una turista. Camino al templo, el bus se detuvo en una fábrica de cerámicas en las que podía tomar las fotos que quisiera.

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La siguiente parada, el principal templo de Cao Dai en Vietnam, fue diferente, ya que Cao Dai es un sitio de culto de la religión vietnamita, que tan solo hace unos 70 años atrás mezclaba el budismo, hinduismo y taoísmo. A diario allí están los servicios de oración y meditación con música de fondo.

Almorzamos y a continuación fuimos a los túneles de Cu Chi. Estos túneles fueron utilizados por la infamia Viet Cong para el control de esa región del país desde el metro contra los ataques norteamericanos. La red de túneles incluye alojamiento, cocinas, centros de mando, trampas y muchas cosas más.

El sitio es una gran atracción turística, donde se ha tratado de recrear un montón de cosas autenticas, como las trampas que se aparecían por los tiempos en los cuales fueron construidos. Hay un túnel que se puede rastrear completo y es un verdadero desafío ya que hay que caminar al menos 100 metros a través de la oscuridad.

Por ahí había un campo de tiro donde se podían disparar ametralladoras. Pero resumiendo, aquí me sentía más como un turista que como un mochilero, y en Saigón se nota la gran cantidad de turistas que circulan en las calles. Hay muchos japoneses y coreanos.

Esa noche me fui a una barra de un local donde se vende la cerveza más barata de la ciudad. Partí yo y mis amigos, lo compañeros de viaje y otros más. Salieron muchas ideas esa noche, como recorrer al día siguiente el país entero en moto, pero apenas aclaro nada de eso fue así, aunque Charlie compro una bici para pasear y Malia decidió regresar a Tailandia.

Vía: travelblog, Foto: flickr